Es imposible describir con palabras las sensaciones que se experimentan al ver a las enormes ballenas francas moverse por la superficie del agua. Es una vivencia que se puede disfrutar todos los años, en esta época, en la costa del litoral de la Patagonia, en Chubut. Puerto Madryn es la puerta de entrada a Península Valdés y, desde Puerto Pirámides, cada año salen embarcados alrededor de 75 mil argentinos y 25 mil extranjeros para ver a estos gigantes del mar.
Pero este no es el único atractivo de la zona. Ya que hemos ido tan lejos, bien vale la pena una visita a Caleta Valdés, Punta Norte y Punta Delgada y la pingüinera de Punta Tombo. La Península de Valdés, con una superficie de 4 mil km cuadrados, está poblada de aves y mamíferos marinos. Su forma es similar a una isla y es por eso que muchas especies la eligen para reproducirse, entre ellas, las ballenas francas, lobos y elefantes marinos y pingüinos
Son aguas tranquilas y costas calmadas y allí estos animales encuentran mejores temperaturas para tener sus crías. Aunque la mejor época para ver estas especies es desde agosto hasta octubre el resto de los meses también es posible admirarlos. En total, se calcula que llegan por temporada más de 1.000 ballenas a la Península.

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