La Habana no es sólo es un excelente lugar turístico, sino un lugar en donde la cultura y el arte tiene una gran expresión y movimiento.
Es por eso que Havana Club convocó el mes pasado a 14 personalidades entre los que se encontraban Fernando Eimbcke, Manuel Camacho, Avelino Rodríguez, José María Yazpik, Galia Katz, Alejandro Castro, Carlos Couturier, Enrique Rubio, Manuel Mier, Alejandro Freyria, Mayalen Elizondo, Julieta Milanesio, Fabiola Zamora y Ricardo Porrero, para viajar y conocer una Cuba alejada de los clichés tradicionales y ver la otra cara de esa ciudad.
Tras breves horas de vuelo, partiendo del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el grupo llegó a La Habana y desde el momento de pisar suelo cubano, se dieron cuenta de lo que es disfrutar la vida ya que el recibimiento estuvo cargado de sorpresas. Por principio, la comida de bienvenida fue en la terraza del hotel Saratoga que cuenta con una vista espectacular del capitolio.
Esa mismo tarde asistieron al Teatro Karl Marx, un importante sitio en la vida cultural habanera, después se dirigieron a “La Zorra y el Cuervo”, un bar de jazz donde se dan cita los mejores músicos cubanos, esa noche Pablo Menéndez y la mezcla fue el grupo que deleitó a los asistentes.
En el segundo día, recorrieron la vieja Habana y pudieron visitar el estudio de algunos artistas como Ángel Ramírez, Pedro Pablo Oliva, Mario Ramírez Rancaño y Nelson Domínguez.
La comida fue en el restaurante “Vista Mar” y disfrutaron de una gran comida vasca-criolla acompañada con una cata de Havana Club 7 Años, el cual funciono como un excelente digestivo. Entrada la tarde, el grupo fue invitado a conocer el estudio de José Fuster un excéntrico artista cubano que no sólo ha hecho de su casa una obra de arte sino de todo un barrio de La Habana, Jamainitas.
Tras un día intenso, la noche arrancó con una exquisita cena en “Templete”. Después de deleitar al paladar, acudieron a la plaza ubicada frente al Hotel Saratoga para ser partícipes del concierto al aire libre que concedió Lázaro Valiente, un improvisador mexicano que hace música ayudado de su perro, diferentes instrumentos, juguetes, objetos y el entusiasmo del público.
Al finalizar el concierto, los esperaba una fiesta en la terraza del hotel que no terminó antes de que saliera el sol, en donde bailaron al ritmo del son cubano.
En el tercer día del viaje, se llevó a cabo una visita al Museo Nacional de Bellas Artes con el propósito de mostrarles el vasto panorama del arte cubano contemporáneo y compartir ideas e inquietudes con artistas. Ese día, todos comieron en uno de los restaurantes más emblemáticos de La Habana Vieja, el Café “El Oriente”.
Por la noche todos acudieron al Museo del Ron Havana Club, donde se presentó el proyecto Cinema Havana II, el cual consiste en tres cortometrajes, dirigidos por Fernando Eimbcke y estelarizados por Chema Yazpik. Fueron filmados enteramente en La Habana, donde sus calles, los rostros de su gente y el maratón Marabana fueron el marco perfecto para este trabajo. Los cortos giran en torno a la misma temática de este viaje: “disfrutar la vida de manera auténtica”.
Y para cerrar con broche de oro, los invitados se dirigieron la casa de Pamela Ruiz, neoyorkina dueña de una de las casas más viejas que aún conserva sus tapices originales y cuenta con una gran colección de arte. Los invitados disfrutaron de una paella, buena música y de un ambiente cosmopolita donde los artistas, cineastas, personalidades cubanas y mexicanas aprovecharon para conversar sobre sus proyectos personales e intercambiar las sensaciones que este viaje les ha dejado.
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