Genera las condiciones ideales para que no te enfrentes a un caos mental que te inmovilice para obtener éxito.
Absolutamente todo lo que realizas en tu día a día debe tener un orden y estar en tiempo para que tengas tranquilidad y bienestar, ya sea que solo se trate de un pensamiento o bien de un proyecto de vida.
Pero en ocasiones las cosas no salen como deseas y te preguntas por qué te suceden ciertas situaciones desagradables si no lo pensaste así, pero te has preguntado ¿realmente no he estado pensando exactamente en lo que generé?
Lo importante es retomar el camino hacia la forma como deben ser las cosas y volver a tener el control sobre lo que piensas.
Debes de tomar en cuenta que todo parte de ti: lo que está en tu mente y le das preponderancia será lo que tenga un efecto en tu vida.
Nada que no hayas pensado, estará en tu experiencia física. Así que para no tener que vivir en el caos, hay que centrarse en el origen: cuida lo que piensas recurrentemente.
En muchas ocasiones permites que entre en tu sistema de decisión “ruidos externos” que generan que tú hagas tuya una situación que antes no pensabas.
¿ Un ejemplo? La sensación de miedo, enfermedad o de fracaso.
De repente empiezas a tener temor ante una situación que no has vivido y se vuelve ya parte de tus pensamientos. ¿El resultado? Se manifiesta exactamente a lo que tienes miedo. ¿Qué cambio? Lo hiciste tuyo cuando antes no existía ni en tus pensamientos más remotos. Checa lo que piensas y observa el resultado que generas.
Retoma los básicos: Ser, hacer y tener
Existe mucha distracción que nulifica tu poder de decisión. Retoma tu poder de vivir tranquila. Sigue una regla básica: el ser, el hacer y el tener.
El pilar de tu vida es el ser. Eleva tu nivel de aceptación sobre quien eres y piensa en aquella persona que deseas ser: visualiza el esquema de bienestar que deseas en tu experiencia de vida y dale poder a través de no ceder en tu pensar hasta que se manifieste esa condición: te sorprenderás cuando veas los cambios para bien en tu persona.
Empieza por cuestiones simples: levantarte temprano, cambiar de hábitos o bajar un poco de peso. En cuanto “ya seas una persona que cambia” reconócelo y repite la operación mental.
Sí te diste cuenta, en el proceso de ser empezaste la siguiente etapa: el hacer. Aparentemente sin cuestionarlo ya estás generando una nueva rutina en tu vida y no tuviste tiempo de “sabotearte” la acción.
Muchas veces pasa que nosotros mismos nos ponemos el pie para tropezar. No lo permitas. Sigue adelante pensando, haciendo y disfrutando el resultado: aquí es dónde viene la siguiente etapa: el tener.
¿Te da cuenta que si estás generando pensamientos donde tú vives mejor, estás obteniendo un arma muy poderosa que te ayuda a hacer o generar un resultado óptimo de acuerdo a lo que pensaste? El proceso suena simple, lo es sí no te distraes.
Así como lo haces para obtener un pequeño cambio puedes provocarlo para lograr otras cosas como mejorar tu trabajo, ser más saludable o tener una nueva actitud ante cualquier crisis.
Tu mente es una batería que espera a que tú la pongas en actividad. No la desperdicies en generar errores, miedos o fracasos. Recuerda centrarte en la parte fundamental: tú.
Enfócate y lograrás resultados que revitalizarán tu confianza, reorientarán tus sentimientos, cambiarás de actitud y tendrás proyectos que te impulsen a desarrollar nuevas aptitudes y bienestar perfecto.
Retomando el control:
-Define lo que deseas para bien en tu vida.
-Haz un esquema exacto mental y escrito de lo que quieres: detállalo al máximo.
-Piensa una y otra vez lo que definiste.
- No cedas en tu pensar hasta que el objetivo sea un logro.
- El pensar te llevará a la acción y ésta al resultado óptimo: no te preocupes.
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