La forma de vida actual tiene un alto grado de competitividad y en más de las ocasiones provoca que no se tenga una visión clara sobre lo que uno está haciendo o sobre lo que se desea conseguir, pero el común denominador en todos es que nadie quiere fracasar en su existencia.
Pero partamos de algo ¿qué es para ti el fracaso? Puede que la dimensión de la concepción que tienes de él sea totalmente diferente que el que tienen otras personas, pero lo que es un factor común, es que no todo mundo tiene una estrategia que apuntale su actitud hacia el triunfo y que al no alcanzar lo que consideran un éxito, haga que su experiencia de vida no sea grata posterior a una falla en el camino.
Si deseas ser un triunfador, debes saber que el éxito no es un fin, es un camino. Crea un plan que te permita revisar cada paso que das en tu vida, porque la idea es que lo experimentes al máximo.
Hoy día, tú mismo puedes establecer una ruta para ello Si tienes duda, recurre al que te proponemos y que ha sido experimentado con resultados ¿qué puedes perder?
1.-Reconoce tu acción.- Empieza por escribir lo que has logrado en tu vida. Cuando lo hagas, te darás cuenta que a pesar de lo mal que pienses sobre ti, sí hay éxitos en ella. Ya sea haber terminado tu educación básica, un torneo deportivo o tu primer viaje fuera de la ciudad, todo cuenta como logro. Reconocer que tú activas la vida, te permitirá establecer un plan de acción para emprender lo que deseas.
2.- Tú por delante.- Uno vive para los demás pero te olvidas de quien debe ser lo más importante para ti: tú. Aprende a ser tu propio amigo, porque sucede que la mayoría de las veces, eres el juez implacable contra lo que eres y eso lo reflejas en tu actitud ante la vida. Piensa en alguien que admires y reconoce actitudes que tiene esa persona en ti. Verás que de igual forma, tú posees esos rasgos que admiras en otro. Date cuenta de quien eres y de lo que eres capaz. El relato que hiciste en el primer punto te servirá para andar por la vida con mejor autoestima, pero no lo olvides: tú primero, después y siempre.
3.-Toma las riendas de tu vida.- Acepta el reto que te impone vivir. No vacíes la culpa de lo que decides en otros. Tú eres causa en todo lo que hagas, tú eres la causa de todo lo que has logrado o de resultados erróneos. Situarte como un creador te permite mirar tu vida con control.
4.-Tiempo al tiempo.-Cuando hay que comer, come; cuando hay que trabajar, hazlo. Pero ¿cuándo dedicas parte del día a lo que te gusta hacer? Que no pase día sin que tengas un espacio para leer, para descansar o para disponer de lo que tú gustes y mandes.
5.-Energía como arma.- Si te falta durante el día, es probable que algo te la esté quitando. Aléjate de quien no te aporte más que problemas. Aliméntate sanamente para generarla, haz ejercicio y actívala o simplemente limpia tu casa o pon en orden el escritorio y tira toda la ropa que no usas. El desorden te distrae y te quita energía.
6.- Vive el hoy.- Corres y corres en tu trabajo por alcanzar un mejor mañana, pero no te das cuenta de que dejas pasar el momento. Desarrolla tu capacidad de atención fijándote en un objeto en tu oficina o casa. Reconócelo con tus sentidos, hazlo por unos instantes. Después, ten la misma actitud con tu trabajo, pero date unos minutos para no contestar teléfono, mails o lo que haces cotidianamente. Verás como tus sentidos se agudizan y crece tu interés por lo que vives hoy. Lo mismo, aplícalo en tus horas de descanso. Podrás eliminar el estrés y disfrutar lo que sientes en ese momento específico.
7.-Logra una vida integral.- No todo es trabajo, no todo es ocio. Darte cuenta de que lo pequeño hace lo grande y que lo cotidiano es importante así como lo extraordinario es parte de tu vida, es tener éxito. Date la oportunidad de reírte de ti, de vivir más relajado. En tu existencia tienes diferentes opciones que aparentemente te ponen en aprietos al momento de elegir. Hacerlo, es parte de tu poder de decisión. Aprende a tomar eso como parte de todo y de tu enorme capacidad como un creador. Diviértete con lo que hagas y motívate desde el primer momento que te levantas.
Retoma una y otra vez desde el punto uno hasta el final. Intégralos a tu vida. Son acciones que aún por ser pequeñas, harán la gran diferencia entre que seas un perdedor o que te disfrutes como un triunfador en tu vida. Nunca es tarde para emprender un paso porque aunque no quieras, te llevará a dar el otro y cuando te des cuenta, ya estarás avanzando.
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