
¿Recuerdas cuándo reías sin parar? Tal vez ya sea momento de volver a tener esa práctica, que simplemente al hacerlo habitualmente, puedes reforzar tu sistema inmunológico y disminuir el estrés con el que vives a diario.
Al reírte, tu organismo genera endorfinas las cuales producen una sensación de tranquilidad además de que mejora tu capacidad respiratoria y oxigenas las células.
Para tomar en cuenta:
- Reduce los niveles de estrés y con ello tu concentración mejora.
- Provoca que la ansiedad y el temor baje.
- Te libera de la depresión gracias a la producción de la hormona natural serotonina.
- Es una terapia antiedad.
Así que practica un hábito que se olvida con la edad y sácale provecho a las carcajadas ya que te proporcionan paz.