Dicen por ahí que cuidado con lo que piensas porque seguramente lo vivirás. Efectivamente, el deseo es el motor principal de todo acontecer en la vida de cada persona. Pero ¿Qué pasa cuando no se logra llegar más allá de la simple formulación de lo que te gustaría concretar? Se presenta la desilusión para alcanzar cualquier meta futura.
Para que no te suceda este 2010, te presentamos una guía que puedes seguir para lograr aquello de que deseas.
1.-Piensa en lo que quieres.- El poder de la mente en actividad es superior a cualquier cosa, por ello debes enfocarte. Plantea tu meta a partir de afirmaciones no de lo que careces. Siempre dalo por hecho. Conecta tu pensamiento con la emoción que te produce el alcanzar esa meta. Generarás una sinergia que ayudará a que sea más duradero tu esfuerzo.
2.-Determina con que cuentas.- Aunque partas de cero, siempre tienes algo a tu favor. Identifícalo para utilizarlo como herramienta en lo que emprenderás. ¿Qué puedes tomar en cuenta? Tu educación, tu trayectoria laboral, tu disciplina, tu constancia, tus amigos o la ciudad donde vives. Todo suma para que llegues a la meta que deseas. Estos recursos te generarán un grado de confianza que te permitirá avanzar.
3.-Escalona los objetivos.-Al igual que una escalera, fija metas a corto plazo, otras a mediano y las más altas a un futuro. Establece cambio de actitud entre las primeras y aquellas que fortalezcan tu carácter y personalidad. Iniciar con ejercicio y empezar algún estudio adicional son un ejemplo. Revisa tus metas cada que logres llegar a una para que no perder la objetividad. Todo logro debe ser alcanzable e ideal para tu crecimiento.
4.-Revisa tu plan.- Desde un inicio, una ruta hacia donde te diriges es lo recomendable. Un paso te lleva a dar otro y así subsecuentemente. Plantea acciones que te motiven a esforzarte. Si llegas a un punto, continúa a otro y adiciónale lo que requieres para llegar a tu meta.
5.-“Caza” aciertos.- Asiste a eventos, relaciónate con más gente y está atento a que aparezcan las oportunidades. Nada ni nadie llegará a tu casa a decirte que ya tienes tu objetivo en la mano. Gente llama a gente, y si no te das a conocer ¿cómo van a saber lo demás que andas en busca de una oportunidad?
6. Aprende de los fracasos.- No hay historia de triunfador que no esté enriquecida con anécdotas de derrota. Al caminar, seguramente tropezarás. Esa prueba, tú la elegiste y de ella, debes salir más decidido para avanzar. Tómalas como aprendizaje y como algo temporal.
7. Reconoce tu avance. La autoestima es una cualidad hábil, tanto cuanto está baja como cuando está alta. En el primer caso, te derrumba y en el segundo, te catapulta a niveles muy altos. Si tomas en cuenta tus triunfos pequeños, llegarás a los importantes. Ya sea algo simple, como levantarse más temprano, dejar que comer comida rápida o llevar meses aprendiendo otro idioma, reconócete. Es tu fuente de ánimo que provocará que el esfuerzo no sea más una carga en tu camino.
Este esquema es espiral: todos son a la vez y cuando acabas un punto ya estás empezando otro: tómalo en cuenta y evoluciona mentalmente en cada meta que logres.
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