La obesidad podría hacer a las personas candidatas a sufrir enfermedades hepáticas graves, como hígado graso y cirrosis, así lo dio a conocer el Instituto de Investigaciones Médico-Biológicas (IIMB) de la Universidad Veracruzana.
De acuerdo con la investigación denominada Routine Liver Biopsy to screen for Non-Alcoholic Fatty Liver Disease, “la obesidad no sólo afecta al paciente en el aspecto cardiovascular, sino que tenemos información de que existe una probabilidad de 50 por ciento de que se desarrolle HGNA (hígado graso no alcohólico (cuando en este órgano se acumula 10% más grasa que el total de su peso), de ese porcentaje, por lo menos cinco o 10% derivarán en cirrosis, una enfermedad mortal”.
El estudio se basó en 95 pacientes a los que se sometió a cirugía para extirparles cálculos biliares. Luego de estudiar el tejido hepático, los expertos hallaron que 55 por ciento de los pacientes presentaban, sin ningún antecedente o síntoma, una condición grave llamada hígado graso no alcohólico; el mismo porcentaje sufría síndrome metabólico (obesidad, hipertensión, diabetes y dislipidemia).
Una de las causas de la cirrosis - 5a. causa de muerte en nuestro país, desde 1990 - es la bebida.

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