Los piojos son como una maldición. Cuando pequeños, no había día de la semana que nuestras madres no nos revisaran la cabeza para comprobar que estábamos limpios. El temor principal era que en la escuela nos tacharan de poco higiénicos. Sin embargo, los piojos no tienen nada que ver con los hábitos de limpieza o alimenticios sino que la “epidemia” ocurre cada 10 o 15 años sin conocerse el motivo, explicó la doctora Alba Hernández, miembro de la Fundación Mexicana para la Dermatología AC.
Los piojos se transmiten por contacto con gorras, sombreros, peines, toallas o cualquier cosa que contenga huevecillos vivos. Estos parásitos viven a expensas de la sangre de los seres vivos y el cuero cabelludo les ayuda a mantener su temperatura y contribuye con su nutrición.
Al final, estos insectos transmiten enfermedades infecciosas como fiebre amarilla y provocan impétigo o un problema psicológico llamado delusión de parásitos (quienes la padecen creen obsesivamente que los insectos siguen en la cabeza aunque ya hayan muerto).
Lo cierto es que:
- Los piojos aparecen en escolares de 3 a 10 años, principalmente en niñas con mucho cabello.
- A diario, las hembras ponen de 7 a 10 liendres que se adhieren al cabello.
- Los huevos se abren después de 8 días de su implantación, las larvas maduran luego de 3 semanas y los piojos adultos viven un mes.
- Estos bichitos mueren gracias a lociones, vaselinas, pastillas o tratamientos dermatológicos.
- Rapar a los niños o ponerles petróleo, insecticidas o alcohol en la cabeza no los eliminará.
- Además del tratamiento se recomienda cambiar la ropa de cama y tirar los accesorios para el cabello.
¿Qué síntomas?: Comezón, cosquilleo o picazón, granitos o urticaria en la cabeza y hasta la formación de furúnculos y abscesos.

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