Gwyneth Paltrow, Madonna, Julia Roberts o Christina Aguilera son adeptas a la dieta macrobiótica, que no es tanto una dieta para adelgazar, como una filosofía de vida oriental basada en la búsqueda del equilibrio en todos los campos de la vida. Así lo entienden numerosos personajes públicos quienes al pie de la letra siguen sus normas.
Pero… ¿en qué consiste?
Fue ideada por el japonés Geroge Oshawa con el fin de crear un equilibrio entre la naturaleza y el individuo, a través de una alimentación restrictiva y eminentemente vegetariana. Los pasos para tener en cuenta para este tipo de dietas son:
- Clasificar los alimentos en dos grandes grupo: el yin (frutas, verduras y legumbres) y el yang (cereales integrales, como el arroz, la avena, la cebada o el maíz), y en la combinación correcta de ambos se encuentra la armonía
- Sólo de forma ocasional se permite el consumo de pescado. También incorpora las algas marinas como ingrediente indispensable en sus menús, además de otros productos típicamente japoneses, como el tofu, miso, seitán o soja.
- El consumo de grasa se reduce al mínimo y se desechan la leche, la carne, los huevos, los lácteos, los alimentos refinados o con conservantes, embutidos, bebidas alcohólicas, dulces, las frutas tropicales y la cafeína
- la cocción al vapor
Entre sus ventajas se encuentra el gran aporte de fibra y la capacidad de adelgazar rápidamente, por ello ha sido muy bien acogida por modelos y actrices de las últimas décadas, ya que se puso de moda después de la segunda guerra mundial y aún se mantiene vigente. Sin embargo, la baja cantidad de proteínas hace que se pierda masa muscular, lo que puede producir episodios de anemia y desnutrición.

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