Y es que es difícil saber cuál sería la reacción de Julio Verne si viera lo que en el siglo XXI (siglo con el que él debió de soñar demasiado) hacen con sus libros.
Aún así, Viaje al centro de la tierra llevará al espectador a tener un momento de esparcimiento gracias a que está rodada en 3D. El problema es que no hay ni el más mínimo intento de contar la historia o de revelar el nudo que une a los personajes.
A los creadores de esta cinta se les olvidó que los efectos especiales deben de ser producto de la escencia de la historia, ya que si estos se convierten en protagonistas la cinta se convierte en forma pasajera que se convierte en sinsentido.
Lo que definitivamente vale la pena, y aquí el autor de esta nota caerá en una humana contradicción, es la majestuosa rubia que lleva el dulce nombre de Anita Briem. Sólo ella hace que resplandezcan el día y la vida y las ganas de ir al cine a ver películas bobas de aventuras.

Fresqui
Yahoo
Technorati
Del.icio.us
Meneame