No es nada nuevo y es posible que por algún tiempo no lo haya. Los básicos serán siempre básicos y las reglas aunque existan o se ignoren, estarán para romperse y sobre ellas, estarán cimentadas las nuevas propuestas en diseño de modas.
Los grandes diseñadores son una muestra palpable de que este siglo apunta a reciclar tendencias, coloridos y siluetas en nuevos diseños. ¿Qué mujer no suspira por un diseño de Lagerfeld o un vestido de Galliano, maestros en “rehacer” con arte sus colecciones?
El tiempo retrocede a tiempos mejores sobre las actuales pasarelas, donde lo mismo se presenta un corte masculino en ropa para mujer, prendas holgadas, leggins en tonos brillantes o los acentos ochenteros tan en boga.
Se dice que la moda es cíclica y que se repite por lapsos de dos décadas; hoy lo vivimos con el retorno de los ochentas.
Pero los diseños no son accidente en la moda. Por el contrario, simbolizan lo que se vive en ese momento a nivel mundial. En un proceso de creación, la identidad de un estilo surge a partir de la sincronía que existe entre la propuesta y las influencias sociales que se viven en las urbes, lugares donde se consume la moda.
¿Sabes que lo que llevas puesto tiene una historia que contar? Es la suma de los pensamientos de una población, la forma de vida de un país o el sentido de pertenencia a un grupo, lo mismo que un emblema artístico que sintetiza lo que quieres expresar con tu atuendo; todo, bajo los ojos de un diseñador que “recrea” un corte retro bajo otro momento: el actual.
En esta primera década, la apuesta ha sido el reciclar. Tal vez sea una búsqueda de identidad que se plasma en las prendas y los out fit muestran ese encanto por portar una estética que emule las raíces en sus líneas, el futuro en sus materiales y la identidad personal en la coordinación.
Lo cierto es que nueva o no, la moda puede ser reciclada pero nunca ignorada. Es un fenómeno que cada vez toma mayor importancia en todos los ámbitos y que seguramente nunca dejará de lado su complicidad con el que la diseña y con quien la porta; vivamos pues, el reciclaje.
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