2 pechugas de pollo grandes
Nata líquida (2 cucharadas)
Vino blanco
1/2 cucharada de mostaza
Caldo de carne
Mantequilla (1 cucharada)
Aceite
Sal
Pimienta
1. En una sartén grande dorar las pechugas solo un poco, echarles sal y pimienta por encima, y retirarlas.
2. En la misma sartén echa la nata líquida, un chorrito pequeño de vino blanco, la mostaza y el caldo de carne, hacer que cueza todo a fuego lento unos 4 minutos (hasta que se espese todo).
3. Añadir entonces las pechugas de pollo y mezclarlo todo hasta que las pechugas se cosan por dentro, en el último segundo echar la mantequilla y dejar que se derrita y mezcle con todo.
4. Servir con una guarnición de vegetales frescos.
1. Ensalada fresca con aderezo manchego
2. Espagueti frío con champiñones
3. Pechugas en salsa de vino tinto y mostaza
5. Manzanas asadas
6. Agua mineral con jugo de mandarina
¡Buen provecho!
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