Y Eriksson con todo y su balbuceante español, su seriedad y aparente frialdad, no pudo ocultar su emoción al final del partido ni su sufrimiento durante el juego.
“Sí, fue una victoria sufrida, pero México fue mejor equipo” dijo el estratega sueco y mencionó que la v oluntad fue la que salvó la noche. También se mostró impresionado del público y del marco que arropó a la Selección en el Estadio Azteca.
Cuando fue cuestionado sobre la entrada como titulares de Giovanni Dos Santos y Carlos Vela sólo se limitó decir que son grandes jugadores y que son el futuro de México.
Al final, el sueco pudo sonreír, pero el camino apenas empieza y allá en el horizonte se observan rayos y centellas, campos repletos de espinas.
A pesar de ello habrá que confiar en la inteligencia y la visión de Eriksson, y por supuesto en que México tiene oro puro en los pies como para convertir ese horizonte en un gran día soleado.

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