Le aumentaron el sueldo, le dieron la número 10 y ahora hasta sale al campo con la cinta de capitán. Está claro que la salida de Ronaldinho convierte a Messi en el jugador símbolo del Barcelona de cara a la temporada que comienza. Respondió con un gol en el primer juego en Escocia ante el Hibernians; ante el Dundee United marcó tres mientras espera la definición sobre su presencia o no en los Juegos Olímpicos de Beijing.
“Quiero a Messi cerca del área porque es ahí donde es peligroso. Pero para que lo sea, el resto del equipo tiene que generar desde atrás y a la cuarta o quinta acción Messi debe recibir el balón cerca del área”, confirmó Pep Guardiola.
El Dundee se puso en ventaja a los 24 con gol de cabeza de Buaben. Tres minutos después, centro de Alves, remate de Henry que despeja el portero y nueva definición del francés para la igualdad. Así llegaron al descanso.
En el segundo tiempo, Guardiola realizó ocho cambios, entre ellos la entrada de Lionel Messi. Demostró rápidamente porque a los 8 después de una jugada individual, con pared con Eto´o, marcó el 2-1 blaugrana. Después de un error de la defensa escocesa, el balón le llegó al delantero camerunés que eliminó al portero y con poco ángulo de tiro marcó el tercero.
A la media hora, Messi arrancó por la derecha, se juntó nuevamente con Eto’o y sin dejar que el balón cayera al suelo remató para convertir un auténtico golazo. El último gol, también del argentino, llegó al aprovechar un balón suelto.
Hoy el mundo del futbol habla de él, mientras su voz no se escucha. Y es que Messi opina con juego y goles.

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