Mié, 10/20/2010 - 12:45
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Dijo que tuvo mucha fama fuera de México porque publicó en España.

Pacheco defiende a Sor Juana Inés de la Cruz

Además de, en su momento, haber sido superior a todos los poetas españoles peninsulares, la escritora novohispana Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) fue el último gran poeta del Siglo de Oro Español, aseguró el escritor mexicano José Emilio Pacheco.

Durante una charla que ofreció anoche en la Capilla Alfonsina, el Premio Cervantes de Literatura 2009 sostuvo que la también llamada “Décima Musa” brilló en la etapa más fecunda y gloriosa de las Artes y las Letras españolas: el Renacimiento y Barroco (Edad Dorada).

En el marco del ciclo conferencias “Literatura mexicana hacia 1910”, el integrante de la llamada Generación de los 50 abordó la vida y obra de “El Fénix de América” desde la mirada del escritor Amado Nervo.

Ante una capilla que lució repleta, dijo que Nervo redescubrió a la poeta mexicana después de tres siglos de absoluto olvido.

Según Pacheco, Nervo aseguró que Sor Juana reunió sabiduría, bondad y belleza, y describió el mundo de los conventos como nadie más lo hizo.

Juana de Asbaje, nombre real de la monja, tuvo un inmenso prestigio en todo el orden de la lengua española; “una situación rara para una mujer, pero sobre todo si provenía de la periferia colonial de la que nunca salió, destacó José Emilio Pacheco.

Subrayó que a diferencia de otros vates de su época, Sor Juana aprendió de grandes plumas de los siglos XVI y XVII como Garcilazo de la Vega, Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca, entre otros, y “los resumió a todos, y desde sincretismos paralelos extrajo su propia originalidad”.

Pacheco también afirmó que Sor Juana tuvo mucha fama fuera de México porque publicó en España.

“Si lo hubiera hecho en México no hubiera llegado muy lejos. Y a la fecha sigue ocurriendo lo mismo con varios escritores hispanoamericanos, todos tienen en común haber sido publicados en España”, indicó.

El también Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2009 citó brevemente algunas frases de varios autores, quienes expresaban su punto de vista sobre Sor Juana.

Es el caso de Antonio de la Torre, de quien, dijo, descubrió a Sor Juana en un manual en manuscrito en el que la ponía como ejemplo extremo de mal gusto.

Del padre Benito Jerónimo Fiejo, dijo que éste considero a Sor Juana como una persona inteligente pero de nulo talento poético; mientras que José Joaquín Fernández de Lizaldi declaró que la poeta era una nulidad y que era muy inferior al Negrito Poeta, un improvisador de la calle.

Francisco Zarco comentó alguna vez que no tenía caso leer a Sor Juana porque “adolece de todos los efectos y del mal gusto que se notaba en todos los españoles de la época”.

Otros caso como José María la Fragua, según Pacheco, opinó que Sor Juana era un buen talento, pero desaprovechando, en tanto que Ignacio Manuel Altamirano consideraba “necesario dejarla quietecita en el fondo de su sepulcro y lamentar el que hubiera nacido en los tiempos de la inquisición”.

Por último, cito a Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, quien, dijo, la comparó con las casimires de Antonio López de Santa Anna.

Tras un breve recorrido por la obra de la poetisa mexicana, el autor de obras como “El viento distante”, “Tarde o temprano” y “Las batallas del desierto”, fue despedido con un fuerte aplauso e invitó a los amantes de las letras a disfrutar de la cuarta y última charla de este ciclo, esta tarde en el recinto ubicado en la colonia Condesa.