Lun, 08/03/2009 - 16:07
José Alfredo Páramo / Mundo 52
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Allegro molto

Magia y eclecticismo

La Orquesta Sinfónica de Minería ofreció el sábado una noche de magia con un ecléctico programa, el quinto de su temporada, que reunió obras de tres compositores, tan diversos como geniales: Franz Joseph Haydn (1732-1809), Carlos Chávez (1899-1978) y Felix Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847).

Con el Sueño de una noche de verano culminó el encantamiento gracias a la interpretación de los instrumentistas dirigidos por Carlos Miguel Prieto, la narración en español de Sergio Vela a los textos y melodramas, adaptados por él, y la gracia de la mezzosoprano Carla López-Speziale y la soprano Irasema Terrazas.

También las Damas del Coro de Minería, dirigidas por Daniel Hazán, contribuyeron a la magia de la noche estival en la Sala de Conciertos Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.

El público escuchó encantado esta obra de 80 minutos de duración y rio respetuosamente, sotto voce, con las humoradas de los melodramas y la divertida actuación de Carla e Irasema.

El programa se inició con una de las sinfonías más deliciosas de Haydn: la número 13, cuyo segundo movimiento, un adagio cantabile, es un extenso solo de violonchelo, interpretado en esta ocasión por Beverly Brown.

En la parte intermedia del variado programa, los partidarios entusiastas de la música del siglo XX recibimos nuestro regalo: el Concierto para piano y orquesta de Chávez, interpretado por el mejor pianista mexicano de los últimos decenios: Jorge Federico Osorio.

Este concierto es un tour de force, un maratón que lleva al pianista desde pasajes percutidos en los que asombran las estridencias bitonales, hasta momentos de profunda introspección como el dúo de piano y arpa que abre el segundo movimiento.

Lo más asombroso: qué “mexicana” suena esta música a pesar de que en ningún momento recurre a cita folclórica alguna.

Tan demandante es la actuación del solista, que asombró ver a Jorge Federico Osorio sin muestra alguna de fatiga, todavía dispuesto a ofrecer, generosamente, un encore en “agradecimiento a Mendelssohn, quien nos dio a conocer a Bach”.

Chávez estrenó en su patria el Concierto para piano el 1 de agosto de 1943, al frente de la Orquesta Sinfónica de México, con la participación solita de Claudio Arrau (1903-1991).

El estreno mundial se había realizado el 1 de enero de 1942 con Eugene List (1918-1985), solista de la Filarmónica de Nueva York, dirigida por el griego Dimitri Mitropoulos (1896-1960).

Tan fascinante fue la noche de magia estival, que el cronista regresó a la Nezahualcóyotl el domingo por la mañana. Pero ésa es otra historia.