En vísperas de su nueva exposición londinense, el artista norteamericano Jeff Koons, a quien algunos califican como el rey del kitsch, admite estar fascinado por el sexo. “Cuando pienso en la palabra belleza, pienso en una vagina. Eso es lo primero que se me ocurre. O en el culo (de la Venus de Cnido) en la escultura de Praxíteles”, afirma Koons en una entrevista con el diario “The Guardian”.
Koons explica que su provocadora serie de fotografías junto a la estrella del porno húngara Ilona Staller, más conocida como Cicciolina, es una respuesta al "Adán y Eva" de Masaccio en la capilla Brancacci, de Florencia. La pintura de Masaccio transmite "la culpa y la vergüenza" que sienten nuestros primeros padres al ser expulsados del Paraíso, y en su serie de fotos eróticas con Cicciolina, Koons ha querido presentar, según explica, a una pareja totalmente liberada de esos sentimientos.
El rey del kitsch llega a la galería Serpentine, del Hyde Park londinense, con su serie “Popeye”, que toma su nombre del famoso personaje de cómic Protagonista; Koons explica así la gestación de "Made in Heaven": el éxito de su serie "Banality", que incluía una porcelana del cantante Michael Jackson en compañía de su mono "Bubbles", le hizo sentirse como "una estrella del mundo del arte".
Ahora, el rey del kitsch llega a la galería Serpentine, del Hyde Park londinense, con su serie "Popeye", que toma su nombre del famoso personaje de cómic.
Las obras, que estarán expuestas a partir del jueves y hasta el 13 de septiembre, son esculturas en metal que reproducen juguetes inflables: desde patitos que cuelgan de una especie de bigote hasta una langosta que hace equilibrios sobre una silla o dos morsas que escapan de sendas papeleras.
/doch
Enviar un comentario nuevo