Uno de los padres del cine americano moderno, Martin Scorsese, presentó en la sección de clásicos de Cannes, la versión restaurada de su película favorita: "The Red Shoes", de Powell y Pressburger, la cual, vio por primera vez a los seis años.
No quiso hablar de sí mismo, ni de su anunciada película sobre Frank Sinatra, ni tan siquiera de la gran valla publicitaria de su inminente estreno "Shutter Island". Scorsese estaba en Cannes para echar la vista atrás hacia esas películas que, como impulsor de la World Cinema Foundation, restaura y recupera.
"Estas películas nos han influido enormemente, en nuestra manera de filmar y de narrar. Por eso es importante recuperarlas en buen estado, porque ayudan a saber quiénes somos", explicó.
Así, la aportación de la World Cinema Foundation a Cannes Classics se completa con "A brighter summer day", (Edward Yang, Taiwán, 1991), "Al-momia", (Shadi Abdel Salam, Egipto, 1969) y la mexicana "Redes", de Emilio Gómez Muriel y Fred Zinnemann (1936).
"Elijo películas que me han apasionado o que me parecen históricamente relevantes", aseguró el director de "The Goodfellas".
En Cannes Classics, además, se van a ver proyectos con grandes nombres pero todavía inéditos.
También habrá "imágenes familiares" rodadas por Ingmar Bergman durante algunos de sus filmes en "Jeux de tournage", de Stig Björkman, que lleva a Cannes la Fundación Bergman.
"Senso", de Luchino Visconti o "Les vacances de M. Hulot" (1953), de Jacques Tati, también figuran en la relación de obras pasadas, recuperadas o restauradas.
/doch
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