¿Qué pasa cuando Hollywood se queda sin villanos? Desde los indios en los viejos westerns, los nazis, comunistas, terroristas árabes hasta los políticamente correctos para mostrar su brújula moral: el racismo y la homofobia. Muchos cineastas siguen rigiéndose bajo el paradigma de los buenos y los malos.
Por supuesto las cosas han llegado lejos del blanco y el negro, y la exploración de los grises intermedios nos ha regalado algunas películas estupendas.
En el año de la crisis financiera, nada parecía más apropiado que señalar con disgusto a un gran banco. Es el turno de "Agente internacional" (The International), un thriller a cargo del talentoso director alemán Tom Tykwer (Corre Lola corre, En el cielo), que pone a un heroico investigador de la Interpol frente a una oscura institución financiera involucrada en tratos sucios.
El asunto es la venta ilegal de armas, y Salinger (Clive Owen) no puede dejarlo pasar, especialmente con la fiscal asistente de Nueva York (Naomi Watts) a su lado. ¿Qué puede hacer un policía frente a una multinacional con presupuesto ilimitado?
En una película como ésta, el placer se diluye si nos ponemos a analizar la trama. Cualquier tono de denuncia sobre los jueguitos de altos vuelos de los bancos en el tráfico armamenticio es mero pretexto
para construir un thriller de conspiración de paseo por las principales capitales europeas.
La enorme ventaja de "The International" es su director. Un tipo capaz de construir una de las mejores balaceras del cine: la secuencia que vale la película en medio de museo Guggenheim de Nueva York, exquisitamente fotografiada por Frank Griebe.
Owen y Watts (y el estupendo Armin Mueller-Stahl) ponen cara dura y se toman en serio a sus personajes, por más fuera de lugar y poco creíble que resulte su participación.
Se entendería que una fiscal asistente anduviera metiéndole millas a su tarjeta de viajero frecuente. Pero que una poderosa corporación, capaz de manipular gobiernos, se ponga a temblar frente a un idealista policía que trabaja en una de las corporaciones policiacas más siniestras del mundo...
Me gusta más pensar que el ángulo de Tykwer es ganar por velocidad. Dejar atrás las dudas del espectador con la lógica de la conspiración, y el verdadero desconocimiento de esos “grandes intereses” que los
ciudadanos comunes (y espectadores promedio) no somos capaces de imaginar más que dándole vuelo a histéricos forwards en Internet.
"Agente Internacional" es, en ese sentido, un bonito castillo de naipes: se puede venir abajo a la menor provocación, pero es divertido ver a Tykwer y darle vueltas con su portentosa cámara.
/doch
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