El psicópata Michael Myers, quien años atrás cometió una masacre en el pequeño pueblo de Haddonfield y al que todos creían muerto, regresa para llenar la pantalla de sangre y gritos.
Este remake de la de saga de Halloween de 1978, dirigida por Rob Zombie, cumple con lo elemental en el cine de terror, aunque algunos seguidores fieles del género se pueden sentir subestimados, con las escenas clásicas de persecución y suspenso.
Durante poco más de hora y media, Laurie Strode nos regala las mejores secuencias de la película, contagiando su miedo por el inminente regreso de su peor pesadilla, en vísperas del 30 de octubre.
En esta nueva versión, sorprende la aparición de la madre de Michael, Deborah Myers, a quién ve en forma de alucinación y con la que planea el siguiente paso para su macabro plan, añadiendo una dimensión nunca antes vista en el personaje.
Con intensas escenas de terror y suspenso, regresa la escalofriante máscara, el cuchillo y su sobrenatural figura, para saciar sus ganas de matar, con asesinatos fuera de serie y llenos de brutalidad.
Los primeros minutos están dedicados a retomar las piezas perdidas de la primera parte, con algunas escenas de las pesadillas de Laurie, quien en sus sueños no logra escapar de las garras de Michael.
Al llegar el 30 de octubre comienza la cacería y el asesino no da tregua.
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