Jue, 03/24/2011 - 20:17
Xavier Reynaga / Enviado
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Mercedes-Benz SLK 350 2011
Mercedes-Benz SLK 350 2011
Mercedes-Benz SLK 350 2011
Mercedes-Benz SLK 350 2011
Mercedes-Benz SLK 350 2011
El nuevo clásico

Mercedes-Benz SLK 350 2011

Existen modelos que realmente necesitan poco tiempo para consolidarse como clásicos, este es uno de ellos. En su tercera generación, presenta mejoras muy importantes, tanto como para volverse a colocar como único.

Tenerife, España. En su primera generación, este modelo se colocó como el primero con un techo duro, que podía plegarse en secciones y guardarse en un apartado de la cajuela.

La novedad era que, mediante un sistema electro-hidráulico, se plegaban secciones rígidas del techo y así se podía transformar en un auto descapotado a un coupé, o viceversa, con tan sólo apretar un botón.

El SLK, cuyo nombre se deriva del acrónimo de las palabras en alemán: Sportlich, Leicht y Kurz; que en español significan: deportivo ligero y corto, abrió una nueva era para los convertibles, desatando una oleada de modelos con sistemas parecidos, pero si me permiten el lugar común, el que salió primero al mercado ha impactado dos veces y ahora hasta tres, porque la tercera generación es un compendio de lo más deportivo de Mercedes-Benz, lo más avanzado en control de desempeño y otras tantas tecnologías.

La plataforma

Esta nueva generación fue desarrollada con base en la misma plataforma de la segunda, esta última ha sido tan aplaudida que sólo bastaba mejorar lo que ya se tenía para obtener algo de categoría superior. La carrocería creció 31 milímetros de largo y 33 de ancho y aún así sigue siendo el más compacto de su categoría, si tomamos en cuenta que pudiera competir con el Porsche Boxster. Para mantener el peso bajo, se incluyen más estructuras a la carrocería de peso bajo, por ejemplo, las salpicaderas y el cofre del motor son, por primera vez, de aluminio.

La composición de la suspensión es prácticamente igual a la anterior y, por lo demás, es la misma en las diferentes versiones en las que se venderá. De igual manera que en otras partes del auto se recurre al aluminio para los porta-ejes y se dispone de un estabilizador de barra de torsión que va sujeto directamente a la carrocería.

El equipamiento de serie incluye una suspensión mecánica convencional con amortiguadores de doble tubo adelante, de un solo tubo atrás y muelles helicoidales en el eje trasero. Existe una opción con un tren de rodaje deportivo con amortiguadores más cortos, estabilizadores de mayor sección y la carrocería se redujo 10 milímetros. Pero lo mejor es la suspensión con regulación automática progresiva que responde en sólo 10 milisegundos para pasar de una puesta a punto cómoda a deportivo.

La herencia

Estéticamente se asemeja mucho al 190 SL de la década de los 50 del siglo pasado, pero más al SLS, particularmente en la parrilla delantera, con la estrella de la marca en el centro. La idea al tomar estos dos modelos como referencia estética ha sido otorgarle al SLK una forma clásica, intemporal, con las proporciones tradicionales de un roadster. Los trazos tienen una armonía musculosa y pasa de 0.32 a 0.30 en su coeficiente de resistencia.

También el interior tiene su referencia al SLS, por ejemplo: el panel delantero acentúa las líneas horizontales, por lo que parece más ancho y los cuatro difusores de ventilación son redondos con superficie galvanizada. Como alternativa se ofrecerá en Europa y varios mercados más, la opción de tableros de instrumentos con acabado bicolor o con revestimiento de cuero. Nos ha sorprendido definitivamente el techo de cristal llamado Magic Sky Control, el primero en su tipo.

Es un techo de cristal que se oscurece aplicando tensión eléctrica mediante el principio físico de condensador de placas.

Si se aplica tensión eléctrica a la estructura de cristal, las partículas de la misma se alinean de forma en que la luz puede entrar a través del cristal. Si se corta la corriente eléctrica las partículas asumen una orientación aleatoria y entonces se bloquea el paso de la luz.

Primer contacto

Durante la presentación internacional en Tenerife, España, directivos de la marca nos dieron el privilegio de estar al volante del SLK 350; es impulsado por un motor V6 completamente nuevo de 3.5 litros, aspirado, con inyección directa de gasolina y que genera 306 caballos de fuerza con 279 libras-pie de torque. Si bien éste no pasa por las manos de AMG, nos queda claro que está inspirado, tanto en su sonido como desempeño, en aquel V8 del SLS.

Tan sólo con el hecho de arrancar el motor, mediante un botón, se encienden los ánimos, el rugido es inmediato; al acelerador el entusiasmo es mayor porque reacciona con energía ante el más leve movimiento del pie sobre el pedal del acelerador. De hecho hay que acostumbrarse a ser muy suave con él y, afortunadamente, a esto ayuda la suavidad, en modo normal, de la transmisión automática de siete velocidades, que siempre procura pasar a la relación siguiente, tanto como las relaciones lo posibiliten.

Probamos el modo normal de la suspensión activa de este SLK, para tener mejor idea de la puesta a punto original de los amortiguadores y resortes. Sería un error decir que su manejo es igual al de su hermano mayor con puertas de ala de gaviota, el pequeño tiene su propia personalidad; sin embargo, se parecen en la firmeza de la suspensión y precisión al apuntarlo en las curvas.

Dadas sus dimensiones y la programación de la dirección, que procura ser más directa en giros rápidos, se torna un auto en extremo ágil y con un nivel de retroalimentación que hace palidecer a muchos deportivos de mayores pretensiones. Es muy divertido de manejar en carreteras de curvas continuas, ya que reacciona muy rápido, tanto de entrega de potencia como de cantidad de giro y por lo demás, aunque firme, no lo es tanto como para restar comodidad a los ocupantes en terreno levemente irregular.

Las mejoras para la reducción de ruidos y vibraciones aplicadas al techo son muy efectivas. Cuando está colocado prácticamente no se nota que se trata de una superficie que se divide en tres y se pliega en la cajuela. No hay rechinidos, o ruidos provenientes de alguna fricción de componentes, incluso en los caminos empedrados por los cuales pasamos en Tenerife.

xreynaga@eleconomista.com.mx