Lun, 07/19/2010 - 17:26
Xavier Reynaga
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Mercedes-Benz C200 CGI, más eficiente
Mercedes-Benz C200 CGI, más eficiente
Mercedes-Benz C200 CGI, más eficiente
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Mercedes-Benz C200 CGI, más eficiente
Azul es lo de hoy

Mercedes-Benz C200 CGI, más eficiente

Desde que la industria automotriz racionalizó la idea de que implantar algunas de las tecnologías más recientes para dejar de lado el uso del combustible de origen fósil, supieron que sería a ser tarea que tomara varios años, sino décadas. Entonces decidieron perfeccionar lo que ya se tenía. Los mismos desarrolladores tecnológicos de Mercedes-Benz han manifestado que los motores diesel y de gasolina seguirán siendo durante mucho tiempo la espina dorsal de la movilidad: tanto en tráfico individual con turismos como en el transporte de mercancías, sobre furgonetas y camiones.

Eficiencia azul

Mejorar lo presente es crear soluciones para que estos motores sean cada vez más eficientes y lograr la llamada “movilidad sin emisiones”, de ahí que ya varias marcas han creado programas específicos para el tema. En el caso de Mercedes-Benz, el paquete de soluciones es denominado BlueEfficiency y agrupa todas las posibilidades para el caso.

Se dice que durante el desarrollo de las generaciones más recientes de motores, los ingenieros de Mercedes se plantearon una meta clara: hacer los motores diesel tan limpios como un motor de gasolina y los de gasolina tan económicos como un diesel. Pero para no dejar de lado el espíritu de la marca, estos debían seguir brindando el elevado nivel de prestaciones que se espera de un vehículo con la estrella de tres puntas sobre el cofre.

Con este antecedente, iniciamos nuestra prueba del C200 CGI, con la idea de descubrir si era verdad que lo habían conseguido o no. Al final del periodo de prueba, algunos miembros del personal de El Economista, y otros allegados, quedamos sorprendidos por los resultados.

El rendimiento

Lo que nos llamó la atención de primer vistazo fue el hecho de que prácticamente no tiene diferencias estéticas ostensibles con un clase C normal. De hecho son sólo algunas mejoras aerodinámicas lo que lo delatan (los faldones son más bajos y el bajo piso del auto tiene más paneles lisos). En este caso, se toma la versión Avantgarde como punto de partida estética y la suspensión es la deportiva.

Sólo fue la aguja del nivel del tanque de gasolina la que nos dio un indicio de lo que se trataba: de un auto con motor en extremo eficiente, ya que en nuestros recorridos cotidianos ¡apenas se movió!

En otros vehículos del mismo segmento, el haber recorrido 60 kilómetros al ritmo que impone el tránsito de las calles que normalmente manejamos hubiera sido suficiente como para que la aguja se recorriera mucho más. Nos impactamos más al recordar que se trataba de un motor de 1.8 litros turbocargado.

La clave de este consumo la tiene el sistema de inyección directa de gasolina con chorro de inyección guiado y del cual se obtiene el acrónimo CGI (Charged Gasoline Injection) y éste se aplica al principio denominado downsizing en los motores, que es la reducción de cilindrada compensando el tamaño con un turbocompresor para no perder potencia y reducir emisiones.

Menos combustible

Este motor de 1.8 litros turbocargado puede ofrecer las reacciones de un V6 o seis en línea, pero hasta con 20% menos combustible y, por consiguiente, menos emisiones de CO2. El ahorro de gasolina se debe también a otro principio, el de la compresión elevada y con alto exceso de aire. El combustible se inyecta a los cilindros relativamente tarde en el aire comprimido por el turbocargador y así es como se mejora la combustión ya que las emisiones brutas de hidrocarburos disminuyen a menos de la mitad durante la fase de calentamiento.

En función a la elasticidad del motor (con 177 libras-pie de torque se entregan entre desde las 1,800 revoluciones por minuto y hasta las 4,600rpm) se utiliza una transmisión automática de cinco velocidades, la única disponible en México. Esta transmisión es una aceptable solución para los usos más comunes y las metas a lograr. Cada vez que puede, se cambia hacia la relación inmediata superior para reducir las revoluciones, incluso, si va levemente por debajo de las 1,800 revoluciones. Para mayor emoción se puede utilizar la función secuencial manual.

En arranques desde parado con el pie a fondo sobre el pedal del acelerador se experimenta un cierto retardo en la entrega de potencia; efecto que padece todo turbo cargador y más con transmisión automática, pero una vez entrando a pleno. El arranque es contundente y de ahí en adelante las transiciones entre relaciones son relativamente suaves.

Al respecto del pedal del acelerador, tiene un tacto más duro porque la idea es hacer más exacta la administración de las revoluciones y así no disparar inútilmente el consumo de gasolina. Es algo a lo que se tiene que acostumbrar el conductor, pero es muy válido ante los resultados que se logran.

De cero a 100 kilómetros por hora, acelera en nada despreciables 8.5 segundos y puede alcanzar velocidad máxima de 237 kilómetros por hora. El motor goza de un cigüeñal en extremo balanceado, por lo que procura un bajo nivel de vibraciones, si lo comparamos con otros de tamaño similar, lo que se refleja en la comodidad de marcha. De hecho pareciera que incluso emana menos rugido.

Entre otras soluciones para la eficiencia se han incluido parabrisas de cristal laminado de peso optimizado, rines de construcción ligera, llantas de baja resistencia a la rodadura (que oponen una resistencia 17% menor a la circulación del auto), carcasas de espejos retrovisores más aerodinámicas, etcétera. Cabe destacar que en Europa se han registrado consumos de hasta 7.3 litros por cada 100 kilómetros de recorrido y emisiones de menos 171 gramos de CO2 por kilómetro.

Conclusión

Se trata de un paquete tecnológico que, por el hecho de ser más eficiente, no deja de lado el desempeño propio de un Mercedes-Benz. El chasis se comporta como la versión deportiva de la clase C, pero nos atreveríamos a pensar que consume menos combustible que un auto más pequeño de la misma marca. Al respecto de la comodidad: puede ser mejor que la de una versión con compresor porque hasta el ruido que emana es más bajo.

Por lo demás, tiene la calidad de un Mercedes-Benz, lo que es una ventaja indiscutible es el consumo de combustible.