Un rápido repaso a la página de internet de anuncios por palabras Craigslist en Chicago, la ciudad de residencia de Obama y donde su campaña tiene la sede, permite encontrar promesas de lencería atrevida, masajes profesionales o incluso clases de matemáticas a domicilio a cambio de los preciados billetes.
Otros simpatizantes desesperados no llegan a prometer sexo, pero lo insinúan.
“Puedo ser tu acompañante para la fiesta de Obama”, propone una persona que no identifica su sexo. “Me encantaría ir a la fiesta de Obama. ¿Tienes un boleto extra o simplemente necesitas que alguien vaya contigo? ¡Me encantaría ir! Déjame saber y, quién sabe, quizás se convierta en algo más que una noche entre tú, yo y Obama, jaja, quién sabe, ¿verdad?”.
Otra persona promete un vale por 75 dólares de la popular tienda de lencería “Victoria’s Secret”, mientras que una pareja ofrece “un masaje profesional y/o asistencia sobre ordenadores” a cambio de dos entradas para el evento.
Alguien que se describe como “becario” y “voluntario de Obama” y confiesa no tener mucho dinero, está dispuesto a escribir un poema, regalar un penique de 1908, o mencionar en la radio o en el periódico como “una de las mejores personas de la historia” a quien le regale una entrada.
Mientras tanto, un anuncio pone un ejemplo de lo poco dispuestos que los poseedores de las entradas están a deshacerse de ellas.
“Se venden entradas para la fiesta de Obama”, propone un anuncio. “Precio, 10 billones de dólares”.
La campaña de Obama celebrará la fiesta de la noche electoral en Hutchinson Field, un complejo deportivo en el parque Grant de Chicago.
Las encuestas dan como favorito a Obama, y la página RealClearPolitics.com, que elabora una media de las principales encuestas, le concede hoy una ventaja de 5,9 puntos porcentuales sobre su rival republicano, John McCain.
Una búsqueda en Craigslist no deparó ninguna oferta para comprar boletos para la recepción de McCain en la noche electoral en Phoenix (Arizona).

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