Las autoridades de Nepal entronizaron a una niña de tres años como la nueva kumari, o la principal “diosa viviente”, en un ritual de que tiene siglos de antigüedad y que la nueva coalición de gobierno maoísta ha permitido que sobreviva.
Tradicionalmente, las diferentes ciudades del Valle de Katmandú tienen “diosas vivientes” distintas. Pero la más poderosa vive en un templo ornamentado del siglo XV en una parte antigua de Katmandú.
El martes, Matina Shakya, con las pestañas cubiertas de máscara negra y vistiendo un traje rojo y dorado, fue instalada en su papel divino que mantendrá durante los próximos siete u ocho años.
“Estoy orgulloso de su elección como Kumari”, declaró Pratapman Shakya, el padre de la niña elegida por un grupo de expertos en cultura.
“También lo siento un poco porque no estará con la familia. Pero no importa porque va a convertirse en diosa. Podemos visitarla siempre que queramos”.
La niña reemplaza a Preeti Shakya, de 11 años, que se aproxima a la pubertad y debe retirarse.

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