Todos los ojos están puestos China, sobre en su capital, Pekín, donde dentro de apenas 18 días se realizarán los Juegos Olímpicos. Además de las extremas medidas de seguridad que se han anunciado para enfrentar posibles ataques terroristas o catástrofes naturales, ahora se han implementado una serie de normas medioambientales. Es que Beijing tiene una contaminación muy intensa y busca reducirla todo lo posible.
Por eso el tráfico de locos que suele moverse por Pekín tendrá que limitarse a partir de ahora. Los más afectados serán los habitantes de la ciudad, porque tendrán que circular en días alternos según su número de matrícula, dependiendo si es par o impar. Además, desde ayer, día 20, y hasta el 20 de septiembre se dejarán fuera de la circulación a más de un millón y medio de automóviles todos los días. Desde la medianoche y hasta las tres de la madrugada, habrá libertad de tráfico.
Estas medidas no están obligadas a cumplirlas los vehículos olímpicos, que desde el 25 de julio cuentan con 265 kilómetros de carril especial para facilitar la movilidad de atletas, organizadores y prensa entre los estadios, la villa olímpica y los hoteles. Para compensar las molestias, este fin de semana se inauguraron tres nuevas líneas de metro con una capacidad de 800.000 pasajeros diarios y que vienen a sumarse a otras cinco existentes.

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