La obsesión por la corrección y el “bien decir” del idioma demuestran inseguridad de la clase media y es un reflejo de los cambios y ascensos de grupos sociales, señaló la investigadora Cecilia Rojas Nieto, de la UNAM.
La ansiedad por la corrección proviene fundamentalmente de las clases medias, que tienen inseguridad de la variante linguística porque la consideran inapropiada y se preocupan por asimilarse a los grupos sociales con los que quieren identificarse, explicó la coordinadora del Centro de Linguística Hispánica del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL).
Si ésta última es horizontal, detalló, no tendrá repercusiones en el habla, porque cada conjunto se comunica con los integrantes del mismo y no existen muchas divergencias al interactuar con iguales.

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