Se calcula que dicha explosión tuvo una potencia mil veces superior a la de cualquier bomba atómica y derrumbó más de 80 millones de árboles.
Recientemente científicos italianos hallaron cerca del lugar exacto de la explosión un lago de unos 50 metros de profunidad del que no se tenía registro antes de 1920 y que originalmente era un cráter. La hipotesis principal alude a la teoría de que fue un asteroide el que pudo causar tal devastación. Sin embargo, no hay pruebas contundentes de que haya sido un cometa o una roca celeste la causante de tales estragos.
El extraño evento sigue siendo misterioso aún ahora, ya que en aquella época el Zar atribuyó el asunto a un aviso divino y no mandó investigar el asunto. Fue hasta 1921 cuando el gobierno de Lenin envió una expedición al lugar.
Hoy se sabe que la explosión causó daños en más de 2 mil kilómetros a la redonda y fue registrada hasta en Inglaterra.
Las crónicas de aquel entonces hablan de la luz expedida por la colisión y de las vibraciones tan fuertes que produjo en cientos de kilómetros, de hecho se pudo observar en el cielo de Londres.
Hoy, 100 años después, sigue habiendo muchas preguntas en torno a este inolvidable hecho.
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